Desde el pensamiento clásico chino, la vida y la salud se sustentan en el delicado y dinámico equilibrio entre el Yin y el Yang: dos fuerzas complementarias que interaccionan continuamente movidas por la energía original surgida del Tao. La pérdida del equilibrio Yin-Yang causa la enfermedad y, si no se corrige, conduce a la muerte.

Para la medicina tradicional china, todo es Qi, energía vital. En el caso de enfermedades epidémicas causadas por energías patógenas externas (Wai Xie) como los virus, este equilibrio Yin-Yang está ligado a un pulso o enfrentamiento energético que se produce entre nuestro Qi  Correcto o Zheng Qi, la energía saludable que nos otorga la vitalidad y la capacidad de hacer frente a los ataques de energías agresivas, dañinas o contaminantes; y el Qi Perverso o Xie Qi, estas energías que se pueden materializar, como en el caso del Covid-19, en forma de virus.

El Qi Correcto incluye la temperatura corporal, la sangre y las células sanguíneas, los líquidos orgánicos… El sistema inmunitario, por tanto, forma parte de nuestro sistema defensivo (Wei Qi) y de nuestro Qi Correcto.

Nuestras defensas están diseñadas para combatir y eliminar las sustancias o microorganismos nocivos que invaden nuestro cuerpo; así como para producir anticuerpos que neutralizan los patógenos y confieren al cuerpo la información necesaria para reconocer y bloquear a estos patógenos en el futuro; lo que haría que en caso de posteriores contactos con estas energías perversas, la respuesta inmune fuera inmediata, eficaz y certera; evitando la enfermedad o minimizando los posibles síntomas.

La respuesta inmunitaria depende de nuestra vitalidad. Si nuestro Zheng Qi protector es fuerte, vencerá a las energías dañinas; y lo hará tanto más rápida y eficazmente, cuanto más robusto y resistente sea; pero si nuestras energías de defensa están debilitadas (Zheng Qi débil), la batalla puede alargarse, enquistarse y debilitarnos aún más; sobre todo, si nos enfrentamos a un enemigo  desconocido, duro y agresivo.

La fuerza del Qi Correcto en última instancia depende de nuestra genética, edad (los niños son puro Yang y suelen tener un sistema inmune muy activo), hábitos nutricionales y estilo de vida. De todos es sabido, por propia experiencia o simplemente por sentido común (sin necesidad de recurrir a los estudios y publicaciones existentes sobre esta materia),  que una vida que procure el contacto con la Naturaleza, los ritmos naturales de trabajo y descanso, una alimentación sana, ejercicio físico moderado,  buen estado de ánimo y ausencia de tóxicos (tabaco, alcohol, café, drogas) refuerza nuestro organismo y aporta mayor vitalidad y energía que los estilos de vida sedentarios, solitarios, con ritmos alterados de sueño y vigilia, comida rápida o procesada, exceso de exposición a fuentes de radiaciones electromagnéticas (ordenadores, teléfonos móviles, wifi, especialmente 5G) que debilitan el organismo y al propia sistema inmunitario.

Sobre la influencia del 5G sirva de ejemplo la conclusión de este artículo de The World Foundation for Natural Sciencie publicado el 19 de marzo de 2020.

<<Una cosa es cierta: La radiación de alta frecuencia debilita al sistema inmunológico o incluso lo agota completamente, especialmente cuando hay condiciones de salud preexistentes o enfermedades crónicas. La 5G es lo que podrían llamar un contaminante medioambiental. Adicionado a otros contaminantes medioambientales como la contaminación del aire o los pesticidas, la 5G, puede que sea la gota que colme el vaso>>

Ante esta situación, es importante reforzar nuestro sistema defensivo y, si fuera necesario, proveernos de un escudo protector de las energías perversas. Para ello, la medicina china aporta lucidez, experiencia y una gran gama de recursos fito-terapéuticos; además de recomendaciones nutricionales, ejercicios Qigong específicos y técnicas terapéuticas avaladas por profesionales y asociaciones de prestigio.

La energía de un virus es fría y oscura y utiliza el Viento como vehículo, apoyándose en la Humedad (según los conceptos de la medicina china); a medida que va progresando, ante una debilidad de Qi Correcto, va profundizando, atacando primero al Pulmón y produciendo infección en forma de Humedad y Calor.

Para reforzar nuestra fuerza inmunitaria necesitamos energía Yang (Calor y luz) y fluidos en correcta circulación. El Qi que calienta, rompe la energía fría del virus y lo moviliza hacia el exterior es el Yang de Riñón; a la vez que parte de los fluidos generados en el Estómago (de las bebidas y alimentos ingeridos) a través de este calor, se convierten en sudor, transporte que sacará fuera del cuerpo, por las compuertas abiertas de los poros de la piel, la energía patógena.

El descanso nocturno adecuado y evitar la deshidratación se convierten en aliados indispensables para que estos mecanismos naturales puedan desencadenarse; así como otras recomendaciones específicas que serán objeto de otro post.

La fórmula Bu Fei Tang/Definido 7A con su acción tonificante del Qi y del Yang; así como del Wei Qi puede ser de gran ayuda.

Y en el caso de que nuestra vitalidad se vea comprometida, tal vez sea necesario recurrir, como preventivo, a un escudo protector: El Escudo de Jade o El Polvo de Jade para la Barrera del Viento: Yu Ping Feng San o Yu Ping Feng Pian (Jade Screen Form) para tonificar el Qi, aumentando las defensas y cerrando los poros para evitar la entrada de cualquier energía perversa o virus. Ahora bien, hay que asegurarse que no hay ningún patógeno dentro; pues si hubiera entrado y cerramos la puerta, será más difícil poder echarlo.

Isabel Camacho Cámara. Licenciada en Ciencias Biológicas, especialista en Medicina Tradicional China (Fitoterapia, Qi Gong, Acupuntura). Terapeuta manual.